Jose Montes

Nacido en Granada, el 9 de agosto de 1978, Jose Montes pronto mostraría interés por el noble arte de la pintura. De formación meramente autodidacta, pasó por el bachillerato artístico, tras lo cual se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios de la ciudad. Lleno de ganas de seguir evolucionando y formándose, se matriculó en la facultad de bellas artes, pero fueron diversos avatares los que le impidieron seguir cumpliendo su formación universitaria. Este varapalo no lo hizo abandonar su sueño de pintar, y decidió formarse por sí mismo, aprovechando los conocimientos que iba obteniendo de los diferentes cursos que iba realizando. Podemos decir se ha hecho así mismo, investigando, leyendo, conociendo y preguntando, algo que lo dota del rasgo más característico de su personalidad: una gran humildad.

Pero aquellos comienzos algo truncados quedaron lejos en el tiempo, ya que tiene a sus espaldas más de una década llena de trabajo y éxitos. Ha realizado exposiciones tanto de temática sacra como profana, algo que nos muestra la versatilidad que tiene a la hora de abarcar el campo de la pintura, imágenes de vírgenes y cristos, toreros y abstractos han salido de su paleta.


Entre sus obras destacadas y más queridas, se encuentra la Virgen de la Merced
peregrina de Quito, un cuadro bendecido y venerado en la iglesia de Santa María de Cádiz, donde recuperó una iconografía perdida por un incendio, y para lo que se inspiró en una serie de grabados que luego dotó de color. Otra de sus obras más queridas es la Gran Madre redentora de almas, y es que el artista tiene una conexión especial con la priora perpetua de las Madres Carmelitas de la Antigua Observancia. Su afán por patentar y continuar con las tradiciones más castizas de nuestra ciudad, lo han hecho colaborar en escaparates y altares para el Corpus.


Su fuente de inspiración es la escuela granadina, donde han sido los grandes maestros quiénes lo han marcado, tanto en su modo de entender el arte, como es su proyección: Alonso Cano y sus dos mejores discípulos, Pedro Atanasio Bocanegra y Juan de Sevilla, les sirven de inspiración, donde el tenebrismo, las escenografías y el color, le ayudan a la hora de componer sus pinturas. Pero realmente se ha sentido marcado por la obra de José de Mora, las esculturas
de este artista, la policromía que en ellas utilizaba, así como la vida personal de este desaparecido imaginero, han dejado una huella en su hacer.


A la hora de concebir una obra, no es el típico artista que se rige por unos cánones estrictos y decimonónicos, sino que podemos decir, que su obra, está muy alejada del tópico. Es por ello por lo que estamos ante un pintor muy arriesgado, libre, que no sigue las normas preestablecidas, pero que, a pesar de tener un sello muy personal, el cual está marcado por el uso del color y las líneas.